El pasado día 9 de Noviembre nos volvimos a reunir los compañeros jubilados del País Vasco y acompañantes, después del parón de dos años largos por motivo de la pandemia, en el día de fiesta del Jubilado, que habitualmente se venía realizando todos los años.

 

Este año se ha hecho una visita cultural muy interesante al Valle Salado de Añana, en Araba. Las salinas están datadas desde hace 7.000 años, con repetidos cambios de gestión en la época romana, en la medieval, monopolizada por Felipe II en 1564 hasta la constitución de 1869 que las liberaliza.

 

A mediados del siglo XX tienen un casi total abandono hasta que a finales de siglo se crea la Fundación que actualmente la gestiona acertadamente, previo Plan Director en el que integra a la Comunidad de Herederos y a las principales Instituciones regionales.

 

Los participantes disfrutamos de un día donde refrescamos los conocimientos geológicos que tanto disfrutamos en nuestra vida profesional, diapiros, surgencias, etc. Y de un día de campo magnífico ya que la visita es al aire libre y veníamos preparados para ello.

 

Terminada la visita nos desplazamos, en un breve trayecto muy bello junto al Ebro, a la Ciudad de Frías, título concedido por el rey Juan II en 1435. Es la ciudad más pequeña de España, y de los pueblos más bonitos de Castilla y León.

 

Tras una breve visita al pueblo fuimos arribando al restaurante elegido, donde volvimos a demostrar lo educados que somos, dejando siempre bien a los cocineros. “Que bien me comen los jubiletas”.

 

Degustamos productos típicos de la zona, dando buena cuenta de ellos ya que el día de campo previo nos había abierto el apetito.

 

La satisfacción de volver cada uno a su destino después de un día de convivencia tan agradable y positivo, activó la demanda de que esto hay que repetirlo con más asiduidad, reto que recogemos y que resolveremos a corto plazo de manera colegiada, como es nuestra costumbre hacer estas cosas.

 

 

Álbum de fotos de la visita a la Salinas.